Un día clave

Como conté en mi entrada anterior,  el día 11/11/11 fue el que yo pensaba el peor día de mi vida (más tarde confirmé que la vida me deparaba cosas peores). Johnny había ido a hacerse un seminograma por decisión propia. Llevábamos sólo 3 o 4 meses intentándolo pero algo le decía que había algún problema… y lamentablemente su intuición no falló. Le detectaron oligoastenozoospermia severa, o sea, imposible concebir de forma natural. Recuerdo cuando me lo dijo. Estaba sentada en mi cama y fue como si un jarro de agua fría me cayera por la espalda… no podía ser… Esto también nos iba costar tanto? En principio me hice la fuerte… No te preocupes, le dije. Pero me sentí rota por dentro. Era 10/11/11 por la tarde noche y al día siguiente habíamos quedado con unos amigos a pasar un par de días en la montaña. Pensamos que nos vendría bien salir, pero nada más lejos de la realidad… El 11/11/11 fue horroroso. Todo el día dándole vueltas a lo mismo. Parecíamos dos muertos vivientes. Cuando estábamos a solas no hablábamos de nada porque nos daba miedo sacar el tema. ¿Tendremos que hacer una fecundación in vitro? ¿Y eso cuánto cuesta? ¿y qué es eso? ¿Y si resulta que yo también tengo un problema? Demasiadas cosas que pensar y muy pocas ganas de hacerlo… Me recuerdo paseando por las tiendecitas de por allí con una sensación de ahogo, de vacío… Qué horror… Miraba a los demás como se reían y yo no podía hacerlo. No pude disfrutar de ese fin de semana como ya podéis intuir. En cuanto llegamos a casa, me puse a buscar información en Google y fue peor. Mi marido y yo hablamos del tema. Iríamos a la ginecóloga de la Seguridad Social para que nos derivara a fertilidad. Ese fue el inicio de nuestro periplo por el camino de la infertilidad. Ahora es muy fácil escribirlo pero sólo recordarlo me entran escalofríos… Los días se hacen interminables, siempre estás pensando en lo mismo y te piensas que eres un bicho raro porque a los demás eso no les pasa (o eso piensas tú) y encima los embarazos empiezan a darse a tu alrededor y te das cuenta de que esas noticias te duelen… mucho. Y te sientes egoísta por cada positivo que oyes. Mi cuñada nos había dado la noticia en Julio (nosotros llevábamos un mes intentándolo) y en ese momento pensé que ahora me tocaba a mi… pero cuando supimos lo del diagnóstico de Johnny, su embarazo se me hizo un poco complicado. Aunque, la verdad, lo disimulaba muy bien.

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