Felicidad, felicidad y felicidad

Me sentí emocionada. Lloramos mucho y también reímos.  Dentro de lo malo no nos había costado tanto. Me pusieron dos y nos quedamos a la primera. Llamé a mi Sister y se lo dije y se puso muy contenta. Decidimos no decir nada hasta las 12 semanas. Tuvimos que pasar la ecoespera en la que piensas de todo: y si luego no se ve nada? Y si el saco está vacío?  Maldito Google. Lees casos de gente y piensas: ay! Y si…? Bufff. Pero yo iba con mi sonrisa y una alegría…ufff. Recuerdo una compañera de trabajo que me preguntó: Oye, no estarás embarazada no? Es que lo parece… Y yo decía… Noooo…. ji ji. En fin. Bueno,  pues llegó el día de la eco y mi Sister también nos acompañó (siíiii). La doctora que me la hizo era un poco seria. Me hizo subir al potro y dijo:

– Mira, aquí vemos un saco con su embrión.  Y aquí tenemos otro. Son dos! Enhorabuena! Veo que tienes el ovario derecho bastante grande.

– Y eso que quiere decir?

– Debido al tratamiento tu ovario está grande y podrías tener una torsión ovárica. Si ves que tienes unos dolores muy fuertes te vas a urgencias porque si no podrías perder el embarazo y tener problemas tu también.

¿Cómo?????? Torsión que?? Me dijo que no tenía porque pasar… En fin. Salí contenta porque me dio el alta en reproducción y me dijo que ya podía llevar el embarazo con otro ginecólogo. Busqué uno por la mutua que me quedara cerca y ya está.  Así empezó un periodo de alegría… Además, me encontraba bien y seguía trabajando normal. Intentaba no estresarme y así llegué a las 12 semanas. Y lo dijimos a nuestras familias. Les contamos lo del tratamiento y se quedaron muy contentos de que todo hubiera salido bien.  Llegó Diciembre y mi Sister estaba ya con pruebas. La mandaron a FIV también… sí….que casualidad, no? Los bichines de mi cuñado estaban mejor que los de Johnny pero eran para hacer una FIV.  Yo le dije que no se preocupara, que la ayudaría en lo que necesitara. Y ella dijo que pasadas las fiestas y con la regla que le bajara en enero, empezarían tratamiento. Y yo seguía feliz. Cuando llegaron las fiestas de Navidad tuve un disgusto en la empresa ya que pagaron unos bonos de migración a algunas personas pero lo hicieron a dedo y a mi no me tocó. Me sentó fatal porque yo había trabajado mucho…En fin. Pero era feliz con mis niños. Los nenes, les llamábamos Johnny y yo. En diciembre sabíamos que llevábamos un niño y el 2 de enero me confirmaron que lo otro era una niña.  Que felicidad! Y así llegué a las 20 semanas.

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